Un día, mientras revisaba sus correos, se encontró con un mensaje anónimo: "Confíe en la protección. Use ProtonVPN 3.4.3." Intrigada, Clara abrió su navegador y buscó la herramienta mencionada. En la página oficial de ProtonVPN, descubrió que la versión 3.4.3 ofrecía encriptación avanzada, redes de servidores en múltiples países y, lo más importante, una política cero-registros que garantizaba que ni siquiera se guardaban metadatos de conexión.